¿Trasplante de pelo en cejas tatuadas? Una buena solución

5629384814_7ae2232b5eAscendentes en el caso de los rostros redondos; en triángulo para los cuadrados; rectas y horizontales para los óvalos faciales alargados; delgadas, cortas y ligeramente redondeadas en las caras con forma de corazón…. La forma de las cejas juega un papel fundamental en la expresión del rostro, y definirlas es un gesto cosmético fundamental para sacar todo el partido no solo a la mirada sino también a las características faciales. Pero para poder “jugar” con la forma de esta parte del rostro y adaptarla a los rasgos personales, hay que combatir a un enemigo con nombre y apellido: las cejas despobladas.

Este problema suele aparecer con el paso del tiempo, debido sobre todo a los efectos que produce depilar las cejas en exceso durante muchos años pero también como consecuencia de determinadas enfermedades o tratamientos (la quimioterapia, por ejemplo). Para solucionar el problema de las cejas despobladas, muchas mujeres recurren al maquillaje (hay lápices de cejas y otros productos específicos que permiten rellenar las zonas en las que el pelo escasea); sin embargo, se trata de un remedio temporal y que no resulta efectivo en los casos en los que la pérdida de vello en las cejas es muy evidente.

El tatuaje es una opción a la que recurren muchas personas tanto para repoblar las cejas como para definirlas en aquellos casos en los que éstas son prácticamente inexistentes. Las cejas tatuadas suponen una solución permanente que, si bien resulta efectiva en lo que a devolver al rostro la expresión perdida, no siempre proporciona resultados naturales, algo que sí se consigue con una técnica que cada vez gana más adeptas: el microinjerto en las cejas.

Al igual que en resto de las intervenciones de trasplante de pelo, la técnica por la que se realizan implantes en las cejas se lleva a cabo de forma ambulatoria y el cabello que se implanta se obtiene generalmente de la zona posterior de la cabeza. Al tratarse de cabello de la propia persona, no se produce rechazo ni tampoco da lugar a alergias (algo que sí puede ocurrir en el caso del tatuaje). El cabello se va injertando, pelo a pelo, en la zona de las cejas, adaptándose a la forma de la ceja original y siguiendo su línea de crecimiento, para conseguir así un resultado muy natural. La intervención, de aproximadamente dos horas de duración, se realiza con anestesia local y es prácticamente indolora. El tiempo de recuperación es corto y sus resultados son definitivos. 

Respecto a la posibilidad de realizar un microinjerto sobre cejas que hayan sido previamente tatuadas (una duda que surge en muchas mujeres que han recurrido a tatuajes y micropigmentaciones para repoblar esta zona facial), la respuesta es que en estos casos se puede llevar a cabo esta intervención sin ningún problema.

 

FOTO: Walt Stoneburner