Microinjerto en las cejas: una opción al alza

Decía el poeta y dramaturgo alemán Friedrich Hebbel que “Los ojos son el punto donde se mezclan alma y cuerpo”. Y es cierto: la mirada constituye el principal centro de atención del rostro. Independientemente de otros aspectos como el color de los ojos o la presencia o no de arrugas de expresión (las “patas de gallo”), todos los elementos que configuran la mirada juegan un papel esencial, incluyendo las cejas. En efecto, lucir unas cejas poco pobladas no solo es un síntoma muy visible del paso del tiempo (la producción de vello en esta zona disminuye con la edad) sino que puede afectar de forma significativa a la expresión del rostro en general y a la mirada en particular.

No es por tanto de extrañar que las cejas estén subiendo enteros en el “ranking” de zonas más demandadas de microinjerto, sobre todo en mujeres, y que cada vez sean más las personas que optan por esta solución frente a otras, como el maquillaje, el tatuaje o la pigmentación. Concretamente en el caso del microinjerto en cejas, son varias las razones por las que se presenta la necesidad de “repoblar” esta zona. Además, de la edad, que reduce no sólo la cantidad de vello sino también su calidad, dejando en muchas ocasiones allí donde en su día hubo cejas pobladas unos pocos pelos apenas perceptibles, hay otras causas que pueden hacer necesario un microinjerto en mujeres en esta área facial. Por ejemplo, hay casos en los que a consecuencia de una excesiva depilación, esta zona ha perdido tanto su forma como su grosor y definición. También  es frecuente someterse a este tipo de microinjerto
después de
un lifting en el contorno de ojos, tanto para “reestructurar” la zona como camuflar las posibles cicatrices de esta cirugía.

Otras razones por las que las cejas pierden su grosor y definición son las consecuencias derivadas de los tratamientos frente al cáncer (el vello de esta zona es de los primeros en caerse a causa de estas terapias);  cambios emocionales como el estrés, la alopecia androgenénica o las alteraciones hormonales propias de la menopausia.

Las ventajas del microinjerto en cejas son muchas: se trata de una intervención que se realiza de forma ambulatoria y bajo anestesia local; no deja ninguna cicatriz y el periodo de recuperación es corto. Este tipo de cirugía consiste, básicamente, en la implantación de unidades foliculares procedentes de otras zonas (la nuca, los laterales de la oreja) siguiendo la línea natural del crecimiento de las cejas y adaptándose a su forma. La única “huella” de esta intervención es una pequeña costra que se desprende al cabo de 10-15 días.

En cuanto al precio del implante de pelo en esta área de la cara, depende de cada caso concreto (algo que debe ser debidamente valorado por el experto), pero por lo general oscila entre los 2.500 y los 3.000 euros.