La imagen de los políticos: ellos (y ellas) también se cuidan

5568711827_50e005eaff_zLas transformaciones  de imagen, en general, y de estética capilar, en particular, no son privilegio exclusivo de modelos, actores, actrices y demás personajes famosos, sino que en los últimos tiempos cada vez más políticos (y, también, políticas) nos han sorprendido con un cambio de look.

Puestos a ser justos hay que reconocer que el pionero de este “culto a la estética” (o afición a la misma, según se mire) ha sido el ex presidente italiano Silvio Berlusconi, quien además de someterse a varios liftings e intervenciones de medicina estética,  fue uno de los primeros mandatarios famosos que se sometió a un microinjerto. Al ser preguntado sobre su afición a los cambios estéticos, Il Cavaliere afirmó que lo hacía para presentarse lo mejor posible “por respeto a los demás”.

En nuestro país, el personaje que puso en primera plana la imagen de los políticos fue José Bono. El microinjerto al que se sometió le hizo rejuvenecer varios años y supuso una mejora más que considerable en su aspecto. De hecho, su comentado cambio de look fue objeto de muchas tertulias y reportajes. Uno de ellos, publicado en el Magazine del periódico El Mundo, recogía investigaciones realizadas al respecto según las cuales, los políticos sin pelo tienen menos “tirón” popular, lo que en parte justifica que cada vez haya más miembros de este sector de la vida pública que prestan atención a su cabellera.  Otra de las “consecuencias” del microinjerto de José Bono fue el incremento de la demanda de personas que decidieron someterse a esta intervención. Algo similar ocurrió en Italia con el caso de Berlusconi, que dio lugar a que en el país transalpino se produjera un auténtico boom de esta técnica: un año después de que el mandatario reconociera haberse sometido a un microinjerto, 5.000 italianos se habían decidido a emularle.

Pero no solo la imagen de los políticos de género masculino suscita reacciones entre la población. La reciente reaparición de la ex vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, dejó boquiabierto a todo el mundo. Ella achacó su espectacular cambio de look a la tranquila vida que lleva actualmente  y al hecho de haber ganado algunos kilos, pero los analistas de este tipo de temas han desglosado al detalle las posibles intervenciones (no reconocidas por ella, todo hay que decirlo) a las que podría haberse sometido esta política: un lifting muscular, blefaroplastia, infiltraciones para eliminar las arrugas de la zona que rodea la boca… El pelo de las ex vicepresidenta también ha experimentado un cambio de look espectacular: más volumen, más brillo y, sobre todo, un estilo más moderno.

En cuanto al  mundo de la televisión, el cambio de look es más frecuente y llama menos la atención. Es el caso del microinjerto de Hilario Pino, que si bien suscitó diversas opiniones, se consideró como algo normal y comprensible en un profesional que tiene que ofrecer su imagen día a día a los espectadores.

 

FOTO: http://www.flickr.com/photos/tomasgomezf/5568711827/