Implantes capilares: en la cabeza… y también en otras zonas corporales

105460308_9145b25b76_zLos términos microinjerto o implantes capilares van siempre asociados a la idea de repoblar de cabello la zona de la cabeza, pero las nuevas técnicas permiten injertar cabello cada vez en más áreas corporales. La barba, las cejas o las zonas en las que ha desparecido el vello corporal como consecuencia de quemaduras o cicatrices son algunas de las opciones que hoy por hoy son posibles y que abren un amplio abanico de soluciones para los problemas relacionados con la pérdida de pelo en cualquier parte del cuerpo. 

Una de las técnicas más demandadas por los pacientes (sobre todo las mujeres) es el microinjerto en las cejas, una zona en la que factores como la depilación constante o los cambios asociados a la menopausia favorecen que poco a poco se vaya cayendo el vello, con las consecuencias estéticas que esto tiene para la expresión facial. Otra intervención “al alza” es el microinjerto en la barba, un rasgo masculino que se ha puesto de moda en los últimos tiempos. En estos casos, el trasplante tiene como objetivo aumentar la densidad de las barbas poco pobladas y, también, repoblar zonas en las que haya pequeñas calvas o cicatrices y solucionar el problema de pacientes imberbes. El pelo se puede trasplantar en cualquier zona de la barba: patillas, bigote o mejillas. Especialmente útil es esta técnica en los casos masculinos en los que hay poco pelo en el pecho u otras zonas como el abdomen y las extremidades como consecuencia de cicatrices por traumatismos o cirugías.

En todos los casos la técnica es la misma: el cirujano extrae un pequeño fragmento de la piel con cabellos de la parte donante, en la que hay pelo (generalmente la zona posterior de la cabeza), y posteriormente implanta los folículos de estos cabellos en la zona receptora. La intervención es ambulatoria, indolora y no existe la posibilidad de rechazo, ya que el cabello procede del propio paciente. El resultado final, visible aproximadamente a los 8 meses de la intervención, ofrece un aspecto muy natural y estético y –lo que es más importante- es definitivo. 

Una pregunta frecuente respecto a esta intervención se refiere a si esta es factible en los casos de alopecia areata universal. La alopecia areata se caracteriza por la pérdida de cabello en forma de parches redondos en una o varias zonas del cuero cabelludo o en otras partes del cuerpo, mientras que la alopecia areata universal consiste en perder todo el pelo del cuerpo. Los implantes capilares no están indicados en todos los casos de pérdida de cabello debidos a esta alopecia, ya que depende de factores como que la caída capilar se mantenga durante varios años, sin variaciones. Por eso, en estas situaciones, siempre es necesario un análisis y estudio capilar específico (que incluye biopsia del cuero cabelludo) para valorar la posibilidad de realizar esta intervención o aplicar otras técnicas.

 

FOTO: Jason Cartwright