El microinjerto en cejas: cada vez más popular

102546204_c9488679cbLas cejas están de moda. Y si son pobladas, mejor. Tras muchos años en los que el objetivo era limitarlas a la mínima expresión con la ayuda de la pinza de depilar, la tendencia es lucirlas de la forma más natural posible. Y es que no hay duda de que esta zona de la fisionomía juega un papel muy importante en la expresión del rostro. Sin embargo, no todo el mundo puede “presumir” de cejas y son muchas las personas, cada vez más, que acuden a una solución al alza: el microinjerto en cejas.

Esta intervención está especialmente indicada para aquellas personas que presenten cejas despobladas, una situación originada por diversos factores: una depilación continuada y excesiva; cambios hormonales; situaciones mantenidas de estrés intenso; tratamientos médicos; quemaduras, accidentes… Todas estas circunstancias pueden afectar al folículo de las cejas hasta el punto de hacerlo desaparecer.

Se trata de una intervención sencilla y muy poco invasiva, que se realiza de forma ambulatoria y que dura aproximadamente de dos a cuatro horas. Se realiza bajo anestesia local, por lo que resulta prácticamente indolora. El pelo injertado se extrae normalmente de la zona posterior de la cabeza, intentando siempre que el cabello seleccionado sea lo más parecido en cuanto a textura y grosor al de la ceja.

En cuanto al postoperatorio, la paciente puede hacer vida prácticamente normal después de la intervención. No es necesario recurrir a vendajes ni someterse a ningún tipo de curas. Tan solo debe utilizar gafas de sol durante la primera semana para así proteger la zona. Pasado este periodo de tiempo, se recupera el aspecto normal y en unos meses se puede ver el resultado definitivo.

Lo cierto es que el trasplante de pelo en las cejas es una intervención cada vez más demandada, sobre todo en el caso de las mujeres, algo comprensible teniendo en cuenta que hasta hace poco tiempo, la única solución para disimular unas cejas despobladas era recurrir al tatuaje. Precisamente, esta es una de las dudas más frecuentes entre aquellas personas que optan por someterse a un microinjerto de cejas: si el hecho de habérselas tatuado previamente imposibilita esta intervención. En absoluto: tal y como explican los expertos de Svenson, el hecho de tener una zona que se va a intervenir tatuada no impide una buena evolución del implante.

Los niveles de satisfacción que se obtienen con esta intervención son muy elevados y, además, hay que tener en cuenta que se trata de una solución definitiva. El cambio de imagen que se obtiene con este microinjerto resulta espectacular en la mayoría de los casos y con él, la expresión del rostro recupera la normalidad.

El precio aproximado del microinjerto en cejas es de 2.500 euros en adelante. Al igual que en otro tipo de trasplantes de pelo, hay que acudir primero a consulta para que el especialista valore cada caso en concreto.

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