Cómo se hace un microinjerto

La técnica quirúrgica del microinjerto de cabello, también llamada transplante de unidades foliculares, consta de tres partes:

1ª. Extracción de los folículos de la zona donante (laterales de la cabeza o nuca, lugares donde nunca se cae) para cubrir la zona donde se ha perdido el cabello. Estas áreas donantes no se verán alteradas ya que posteriormente se realiza una sutura que reduce la cicatriz y que queda camuflada por el cabello circundante.

2ª. Los folículos obtenidos se clasifican en unidades foliculares de 1, 2 ó 3 cabellos, tal como estaban en el lugar original. En este proceso se aísla toda la unidad folicular (papila dérmica, folículo, glándula y grasa subcutánea) que será la precursora del nuevo cabello. Es un procedimiento meticuloso y de ello depende el resultado final.

3ª. Colocación de estos injertos en la zona alopécica. Se crea el lecho de inserción en función del tamaño y tipo de injerto, que se introduce individualmente con unas pinzas de microcirugía. Su distribución, previamente pactada con el paciente, seguirá unos patrones estéticos determinados por su edad y la futura evolución de su alopecia. Por lo general se establecen unas primeras líneas de uno o máximo dos cabellos que proporcionan el aspecto estético natural, mientras que en el resto de la zona se colocan los injertos de 2 ó 3 cabellos, que son los responsables de la densidad deseada.

La duración aproximada es tres horas por intervención y se realiza con anestesia local. En un primer momento, el injerto se sujeta por la costrita creada en el lecho de inserción, similar a las producidas en el afeitado. Gracias a unos mecanismos naturales semejantes a los que operan en los injertos de piel propia a una zona quemada, el organismo reconoce este injerto como suyo y evita que se provoque rechazo a cuerpo extraño. Este proceso se denomina reconexión vascular. La circulación normal hace que el injerto sobreviva y conserve las mismas características de su zona de origen debido a que se ha trasplantado toda la unidad folicular y no simplemente el cabello.

Transcurrido el periodo de adaptación a la nueva zona -que suele durar entre tres y cinco meses-, los folículos trasplantados generan el nuevo cabello e inician su crecimiento externo a un ritmo de 1 centímetro mensual aproximadamente. Este injerto conserva las características de su zona original y sigue su misma evolución indefinidamente, ya que se trata de células que no son sensibles a la acción de la testosterona y sus metabolitos.

Durante el periodo que va de seis a doce meses después de la intervención, el cabello continuará creciendo en longitud y diámetro. Pero el resultado final no se observa hasta transcurridos unos diez o doce meses.

El cabello seguirá en el paciente el mismo tiempo que se conservaría en la zona donante, es decir siempre, y no precisa de ningún tipo de cuidado especial en el futuro.